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02 SanisidroEsta capilla, que en otro tiempo no fue más que una simple cuadra de animales, recoge una parte de la vida de san Isidro, era el lugar donde guardaba y cuidaba cada noche los bueyes con los que araba las tierras de Iván de Vargas. También siguiendo la costumbre de los labradores en la Castilla de la Edad Media, es muy probable que fuera el lugar donde dormía en algunas ocasiones, próximo a sus animales, cuidándolos.

San Isidro vivió entre los siglos XI y XII en ese momento de la historia, desde el arrabal de San Andrés hasta los Carabancheles y en los márgenes del río Manzanares, incluyendo el altozano llamado hoy Pradera se encontraban las extensas haciendas del amo del Santo Iván de Vargas, es por ello también un entorno físico que encierra “Las huellas del Santo”.

Ya en el siglo XIV. Los Vargas fundan su propio mayorazgo con el fin de perpetuar en la familia la posesión de sus bienes.

La transmisión del mayorazgo de los Vargas se ha celebrado durante siglos entre estas cuatro paredes. Una ceremonia ante notario, y como símbolo la entrega de llaves y el abrir y cerrar de la puerta de la capilla, significando la heredad de aquellas propiedades.

Resalta sobre manera la importancia de la capilla para la familia Vargas y la intensa devoción que profesaron por el santo madrileño desde el mismo momento de su muerte.

Las casas principales del Mayorazgo quedan situadas desde el siglo XVIII en lo que hoy denominamos C/ Pretil de Santisteban.

De lo que no cabe duda alguna, porque está perfectamente documentado, es que este ámbito de cuarenta y dos metros cuadrados ha pertenecido primeramente a Don Iván de Vargas, patrón que fue de San Isidro y, posteriormente, a la familia, de los López de Zarate y Vargas pasando de padres a hijos llegando ya en nuestro días a su ultimo descendiente y propietaria Dª Juana Mª Teresa Pérez – Balsera Caballero y López de Zarate y tras su muerte y por deseo expreso de ésta, a La Real, muy Ilustre y Primitiva Congregación de San Isidro de Naturales de Madrid.

En cuanto a su valor artístico ha pasado por diferentes estilos, debiendo su aspecto actual a la última restauración proyectada por D. Manuel Castellanos en estilo neogótico en el año 1856. Año de construcción también de la actual casa de apartamentos que encierra, protege y envuelve la capilla, respetando y conservando este pequeño Oratorio en honor del santo, PATRÓN DE MADRID Y PATRONO DE LOS AGRICULTORES, un santo de ayer y de hoy, que supo vivir los grandes valores evangélicos de la oración, la sencillez, el trabajo y la fraternidad.